¿Por qué cuando leemos una novela somos capaces de memorizar sin
esfuerzo los pormenores del argumento y cuando tenemos que estudiar nos cuesta
más recordar los datos? La respuesta podría estar en la curiosidad.
Un artículo que publica la revista Neuron asegura que la
expectación que nos genera un tema pone al cerebro en un estado que nos permite
aprender y retener cualquier clase de información relacionada o no. En este
estado, como si se tratara de un sumidero, el cerebro no sólo absorbe lo que
nos interesa sino que “succiona” además todos los datos que rodean a la materia
de nuestro interés.Además tener curiosidad por algo activa el sistema de recompensa
del cerebro y se moviliza la dopamina, un neurotransmisor que nos lleva a
lograr objetivos. El hipocampo, fundamental en la formación de la memoria,
también se beneficia de nuestra expectación y se activa más cuando mostramos
interés.El tándem sistema de recompensa-hipocampo hace al cerebro más
receptivo para aprender y retener información, incluso si esa información no es
de particular interés o importancia. Es precisamente esa curiosidad que de
forma natural surge cuando nos sumergimos en una novela u otro tipo de lectura,
la que nos lleva a recordar hasta los más pequeños detalles y nos permite
seguir el argumento. Un truco que podremos aprovechar cuando tengamos que
aprender por obligación.En definitiva, aseguran los autores del trabajo, cuanto mayor es
nuestra curiosidad por un tema, más fácil es aprender o retener información al
respecto. Algo que todos hemos experimentado y que ahora la neurociencia puede
explicar. Y que puede ser muy útil a los docentes para poner el cerebro de sus
alumnos en un estado de curiosidad que les permita asimilar mejor los
conocimientos que imparten.

TOMADO
DE: http://www.abc.es/ciencia/20141002/abci-curiosidad-cerebro-aprendizaje-201410021755.html
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